Cada vez que mi corazón se rompe, pienso en ti y me calma la luz de la luna.
Deseando tu temblorosa sombra, queriendo tocar las lágrimas que corren por tu hombro.
Contando una historia de dolor, tus ojos sonríen deslumbrantes.
Ahora, te enviaré una aguja envenenada, pero te amo.
¿Por cuánto tiempo seguiré buscando una respuesta que no deseo?
Extendí mis manos, ya perdidas, hacia tu interior.
La almohada que abracé está otra vez mojada por una sola lágrima.
Con tu pelo ondeando en el blanco viento, dispersa seis días de aroma a Marzo.
Pensando en ti, recitando un hechizo. Un abismo de lirios sin florecer.
Un juramento, deseando el día de mi final, y a ti quien no seré capaz de volver a tocar mañana.
Devolviendo tu viva sonrisa violeta, esperando a la suerte y las flores.
Cada vez que mi corazón se rompe, pienso en ti y me calma la luz de la luna.
Deseando tu temblorosa sombra, queriendo tocar las lágrimas que corren por tu hombro.
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